En el marco de la Celebración Mundial del Turismo para el 2020, la Organización Mundial del Turismo (OMT) ha definido el tema “turismo y Desarrollo rural”, dándole protagonismo a las áreas rurales en el contexto turístico. Desde hace varios años se viene desarrollando una agenda mundial que busca bajo el concepto y la premisa de darle a las áreas rurales de los diferentes países un nuevo patrón de consumo del espacio rural donde han aparecido diferentes acciones, entre ellas el desarrollo de actividades turísticas.
Hablar de áreas rurales es hablar de futuro. En los últimos años se han desarrollado diferentes vías de colaboración, orientación y financiación para el desarrollo de estas áreas y de nuevos emprendimientos y proyectos que generen y promuevan nuevas funcionalidades. Es así como se ha venido desarrollando una cooperación y participación de todos los actores, encontrandonos con organismos nacionales e internacionales: ONGs, fundaciones, universidades, organizaciones gubernamentales entre otras, encaminadas a mejorar la gestión del conocimiento, preparando a los residentes de estas áreas buscando innovación y tecnología.
El territorio rural del país cuenta con una riqueza no solo agrícola o ganadera sino cultural y natural que se convierte en el escenario perfecto para el desarrollo de nuevos productos turísticos. Si bien es cierto podemos encajonarnos en decir que faltan muchas cosas: tecnologías, vías, etc., y a mi parecer faltas tú. Faltas como gestor turístico, como operadores turísticos, como profesional del turismo, como estudiante e individuo, hemos sido preparados en las urbes para no quedarnos en ella sino para utilizarla como foco de atracción y generar nuevos centro de desarrollo y actividad turística.
Nuestro campo, y en especial el campo de la Costa Atlántica, necesita profesionales, lideres capacitados que se conviertan en puntas de lanza para liderar los procesos de cambio y acompañamiento para potencializar las riquezas que se encuentran en estas regiones bajo un modelo de desarrollo comunitario que permita construir y desarrollar una actividad turística sin que esta deteriore o reemplace su actividad principal, fundamental también para todos.
¡Vamos!, miremos al campo, miremos las veredas, los corregimientos, los municipios como nuevos escenarios de desarrollo turístico y utilicemos las ciudades como faros, focos de atracción para que a través de productos turísticos creemos flujos a estas áreas que aporten desarrollo. ¡Avivemos el turismo rural!
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