En mi profesión como docente universitaria tengo muchos temas y asignaturas que he preparado y con los años he podido compartir conocimiento con mis estudiantes y aún mejor, juntos construir nuevo conocimiento en esta carrera del turismo.
Sin embargo, en medio de este ejercicio, recuerdo claramente una experiencia muy especial que viví. Durante una clase matinal estaba en un salón de clases numeroso y hablamos un poco de teoría, luego de un buen debate, mientras reforzaba algunos conceptos expuestos, sentí en mi corazón algo sorprendente: mientras mi mente y boca hablaban palabras terrenales, teorías humanas; mi corazón, mi espíritu querían hablar palabras de vida. Tanta fue la impresión que me quede por unos minutos en silencio frente al grupo y parecería que los chicos estaban también absortos en ese momento, nadie pronuncio palabra. Casi lloro en medio de la clase de sentir la necesidad de hablar palabras de vida a las nuevas generaciones.
Después de salir de clase, medite en ese fuerte y especial momento, y recordé el pasaje que dice: “… ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.” Juan 6:68
Desde entonces tengo muy claro que más que teoría debo hablar palabras de vida y en especial a las nuevas generaciones, por algo Dios me movió a ese campo.
Ahora esa tarea la expongo por medio de este espacio, esperando compartir las palabras de vida que vienen del Único que vive para siempre. Espero que como yo, puedas disfrutar, complementar y/o experimentar de manera personal e íntima las palabras de vida eterna.
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